miércoles, 28 de julio de 2010

Ariadna y Asterión

Apaguemos
las miradas
del encierro

ya no hay
ojos
que nos
miran
ni tampoco
a quién
mirar

los dos
solos
nos bebemos
todo
el aire
que nos
falta
y recorremos
sin más
hilos
que las
manos
los
bordes
de un
laberinto
que se
agota
al respirar.

Eternamente
ligados,
dormiremos
enlazados

siglos
de sueño
ignorado


muy bien
que,
al despertarnos,
Teseo
me habrá
desdeñado

y esta
vez,
amado
mío,
te besaré
sin llorar.

Silvia Rodríguez Ares
28/7/2010
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